No, no me es fácil aguantar. Sin embargo, soy más fuerte de lo que se me percibe y más neta mucho más de lo que algunos quisieran. No llevo una máscara para que me vean feliz y hacer de cuenta que no pasa nada. Soy, aunque lo duden. Ser madre de quien soy me hace también especial. Ser madre de quien soy, sólo yo, porque independientemente de la red de apoyo la única a quien verdaderamente le importa es a mí, sólo a mí, me queda más que claro. Porque se evita el tema, porque pareciera que es tabú, allá cada quien y su caca en el cerebro. Ya sé que estamos rodeados de estólidos, de gente con cerebro... pero nuevo porque nunca lo usan, ya sé que la estupidez es lo que impera.
Lo que viva y cómo lo viva es única y exclusivamente asunto mío. Lo que D decida hacer, dejar de hacer o de plano no hacer me interesa sólo a mí. Si fue... si no fue... si va a hacer... si lo hará... lo que sea, está más que claro que me toca a mí. El interés por sólo preguntar se invalida porque se queda en el aire. Preguntar no es interesarse. Interesarse es estar, es buscar, es acercamiento, independientemente de cuánto tiempo de ausencia se tenga.
Ya sé, soy yo, en y contra el mundo. Así lo he asimilado y no me duele. Es vaciar en el teclado pensamientos para que se tornen más claros y ser la mujer fuerte y centrada en que me he convertido con el paso del tiempo. Lo que piensen los demás me vale madre porque no me importa, es trabajo de cada quién, es decir, es su perro y cada quien lo cuida.
A nadie obligo, que nadie me obligue. AMO, de verdad, A-M-O ser tan independiente aunque sea tan ingrato, tan infértil a veces y tan intenso. Amo ser madre y la parte que me toca aunque tenga que ir arrastrando tantas cosas a cuestas, el orgullo es mío, ese amor es sólo mío porque lo reconquisté, lo trabajé, lo sembré con paciencia, amor, tolerancia. Aún soy punching bag, pero eso sólo yo lo vivo y sé cómo sortear cada madrazo y con quién lo merece. Eso me pasa por ser extremo. Reconozco que no todo es negro o blanco... pero me cuesta... porque tiendo a dejar para siempre a quien no está conmigo... y no por lo que pueda obtener, sino por el acompañamiento. ¿No me acompañas? Pues a la chingada y ya.
martes, 4 de marzo de 2014
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